Felipe Guhl
fguhl@uniandes.edu.co
Sciences

Felipe Guhl ha dedicado gran parte de su carrera a investigar la enfermedad de Chagas, problema de salud pública que poco se ha investigado en Colombia. Actualmente Guhl es el director del Centro de Microbiología y Parasitología Tropical (CIMPAT) y profesor emérito del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de lo Andes.

Sus logros como biólogo comenzaron en 1976 con una incursión a sitios desconocidos en el Pacífico colombiano después de haber terminado una maestría en microbiología y parasitología tropical y un diplomado en la Escuela de Medicina Tropical e Higiene de Londres. Llegó a Gorgona, la isla que en aquel entonces era una prisión de máxima seguridad, con el fin de conocer su entorno y medio ambiente del que nada se sabía.

El proyecto se inició con tres biólogos del departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de los Andes y poco después se unieron con el Instituto Smithsonian de Panamá y otros grupos de investigación a nivel nacional. Luego de seis años de trabajo lograron recolectar e identificar  especies animales y vegetales terrestres y marinas. Le entregaron la información al Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (Inderena –hoy Ministerio de Medio Ambiente–) y lograron que en 1982 declararan a Gorgona como Parque Nacional Natural.

Poco después, bajo el auspicio del Gobierno de Holanda, se creó el Centro de Investigaciones en Microbiolología y Parasitología Tropical  CIMPAT que se enfoca en el estudio de enfermedades  parasitarias transmitidas por  insectos vectores con especial énfasis en la enfermedad de Chagas y Leishmaniasis. Guhl y su equipo han conseguido importantes logros en cuanto a reconocimiento, control y prevención del mal de Chagas en Colombia y la región andina y centroamerica. Por ello, el experto reconoce que estas investigaciones están especialmente dirigidas para que las autoridades de salud puedan tener conocimiento sobre el panorama de la transmisión de Chagas en Colombia y las medidas que se deben tomar para mitigar esta problemática de salud pública en el país y en Latinoamérica. La contribución se extiende a la esfera académica y de las ONG que se interesan por dicha enfermedad.

En 1995 Guhl inició una de sus grandes contribuciones al país en el tema. Una investigación a nivel nacional sobre la enfermedad de Chagas, causada por el parásito hemoflagelado  Tripanosoma y transmitida principalmente por los insectos triatominos como Rhodnius proxilus y  Triatoma dimidiata, llevó a reconocer la relevancia de esta enfermedad en todos los bancos de sangre del país. Esto culminó en la creación del Decreto 1738 de 1995 que obliga a la realización de un tamizaje para diagnóstico del Tripanosoma en cada una de las unidades de sangre recolectadas, tal y como se hace para el caso del Sida y la Hepatitis.

Adicionalmente, el CIMPAT lideró el primer programa de control de Chagas en Colombia que se realizó con la colaboración de la Universidad Industrial de Santander y el Instituto Colombiano de Medicina Tropical. Entre 1999 y 2003 realizaron un estudio a nivel nacional en el que analizaron veredas de 15 departamentos para caracterizar las viviendas,  recolectar insectos y determinar el número de personas que estaban en riesgo de transmisión. El resultado fue un mapa de riesgo  que permite caracterizar la situación de la enfermedad de Chagas en el país para reconocer cómo y dónde están distribuidos los insectos vectores y, sobre todo, cuál es el riesgo de transmisión. La investigación, patrocinada por el Ministerio de Salud, le entregó al gobierno un modelo epidemiológico como herramienta para que “los escasos recursos que se destinan al control de este mal se utilicen de una manera racional y efectiva en los lugares apropiados para hacerlo”, asegura Guhl. Este modelo fue adaptado posteriormente en otros países, especialmente centroamericanos.

Pero los logros a nivel nacional no fueron suficientes. La tripanosiomasis americana, como su nombre lo indica, es propia de todo el continente. De ahí que en 1997 se creara oficialmente la Iniciativa de los Países Andinos (IPA) para control de la Enfermedad de Chagas con la participación de los Ministerios de Salud de Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Esta iniciativa, en la que contribuyó especialmente la Universidad de los Andes, creó estrategias comunes para lograr la interrupción de la transmisión vectorial y transfusional en la región, además de servir de ejemplo para que se generara una iniciativa similar en países centroamericanos en los que esta enfermedad es también una amenaza para la salud pública.

Algo similar sucedió en la Amazonía. El experto asegura que la problemática de la enfermedad de Chagas es un aspecto muy serio en esta área sudamericana. Por eso en el 2005 se creó la Iniciativa de los Países Amazónicos para la Vigilancia y el Control de Enfermedad de Chagas que cuenta con la participación de los nueve países que se adhieren a la cuenca amazónica. Las naciones se reúnen anualmente en torno a la agenda que coordina la Organización Panamericana de la salud.

Actualmente, Guhl y algunos otros expertos del CIMPAT se han centrado en el estudio del ciclo zoonótico del mal de Chagas. Más de 130 mamíferos silvestres están involucrados en el ciclo de trasmisión del parásito y por ello las más recientes publicaciones van dirigidas a determinar los genotipos del parásito que están circulando en el país, los tipos de transmisión de los mismos y el lugar en el se encuentran. Han logado identificar cuatro genotipos diferentes del parásito que están asociados a distintos ciclos de transmisión tanto a nivel zoonótico como domiciliario en diversas áreas geográficas del país y que tienen implicación directa en el desarrollo de la patología en humanos.

Ligado a estas investigaciones, los expertos están analizado cómo el aumento de los cultivos agroindustriales de Elais  guineensis  —comúnmente conocida como palma de aceite africano— están cambiando el ambiente y generando un nuevo panorama de importancia en salud pública. Colombia actualmente es el principal productor de biodiesel en América Latina con más de medio millón de hectáreas sembradas con palmas de aceite africano y se estima que el 40% de éstas ya están infectadas con triatominos. El ambiente natural y por excelencia de estos parásitos había sido la Atalea buitrasia – conocida como palma de vino – que generalmente se encuentra en los valles del Rio Magdalena, Rio Cauca y en la Orinoquía colombiana. No obstante,  la masificación de la palma de aceite africano —específicamente en el Casanare— esta generando la migración de los triatominos y potencializando la transmisión de la enfermedad en el país. Según Guhl, este es un problema de salud pública que todavía no se ha dimensionado.

Así mismo, otro de los estudios más recientes del biólogo está dirigido a corroborar la eficacia y seguridad de los medicamentos que existen para la enfermedad de Chagas. “Este es un mal olvidado y poco rentable”, dice Guhl; lo que existe son unas moléculas creadas en los años 60, cuya efectividad no es superior al 70 %, y sobre las cuales no se ha innovado pues a las multinacionales poco les interesa. No obstante, teniendo en cuenta la investigación sobre genotipos han detectado que no sólo es necesario crear nuevas moléculas de medicamento sino que el desarrollo de éstas debe tener en cuenta la diversidad de genotipos existentes.

El profesor Felipe Guhl, es un reconocido líder de la problemática de la enfermedad de Chagas a nivel internacional y desde altas posiciones que ocupó en la Organización Mundial de la salud ( OMS) incorporó, en las agendas de los ministerios de salud de la región de las Américas, acciones operativas y estrategias de control para mitigar el flagelo de esta enfermedad en América Latina.

Cabe mencionar que Guhl fue invitado por el Parlamento Europeo en dos oportunidades y, gracias a sus intervenciones sobre la enfermedad de Chagas, logró que se incorporara esta parasitosis en los programas FP6 y FP7 para financiamiento de proyectos de investigación tendientes al mejor entendimiento de todas las variables involucradas en la enfermedad.

 

Actualmente, Guhl y algunos otros expertos del CIMPAT se han centrado en el estudio del ciclo zoonótico del mal de Chagas.